En los últimos tiempos corre por nuestra profesión un tipo de individuo que cada vez es más usual; el “Follógrafo”. Y como llevo unos días viendo varios artículos sobre el tema en los “lugares” que suelo navegar por la red, me he decidido por dar también mi opinión. Pero me voy a centrar en un tipo de follógrafo muy específico, y para mí, muy peligroso. Además creo que es el que más rula por la calle.

Este follógrafo del que hablo es un patético ser que busca víctimas entre chicas jóvenes que quieren ser modelos. Se le reconoce porque lleva una cámara grande y cara, con un objetivo muy grande (haciendo honor a Sigmund Freud y su teoría de la “compensación”) y por supuesto no usa fotómetro, ni reflectores, y ni mucho menos lleva un equipo humano que le ayuda (iluminación, maquilladora, estilista, etc). El follógrafo habla más que trabaja, no para de darse autobombo y no para de recordarte lo bueno que es. Adornará toda esta verborrea con anécdotas de las modelos/pivones/bolazos (así las acabará denominando, aunque empiece con términos más suaves como, belleza salvaje o mirada cautivadora) con que ha trabajado, y poco a poco, esas anécdotas irán siendo cada vez más picantes. Cuando te muestre su trabajo, si es que lo hace, siempre será el mismo trabajo o la misma modelo (su última víctima) y verás como es un trabajo mucho más mediocre que el que tiene en su página web (porque casi seguro que las fotos de su página web no son suyas).

Digo que es un tipo peligroso porque este tío asqueroso es capaz de llevarte a una sesión de fotos a lo mas apartado de un pinar, y luego, si no te tiras al pilón, dejarte allí tirada. O puede ser tan rastrero y mierda como para sugerirte dentro de una sesión normal, que cambiéis a lencería o desnudo, y ante tu negativa dirá cosas como “es normal que no quieras mostrar ese cuerpo” y otras porquerías parecidas. Y si notáis que me voy encendiendo poco a poco es porque este tipo de personas hace mucho daño a la profesión, ya que nos limita a todos haciendo que las chicas se vuelvan desconfiadas con otros fotógrafos que si van a hacer su trabajo en serio.
Pero casi todo en esta vida tiene solución, y por eso quiero dejaros unos consejos por si alguna vez hacéis una sesión de fotos con un fotógrafo que no conocéis.

SIEMPRE TEN EN CUENTA…

-. Nunca vayas sola a una sesión. Ve siempre con una amiga, y si no puedes ir acompañada, asegúrate que en la sesión habrá alguien más; una maquilladora, estilista, quien sea.
-. Pide siempre referencias del fotógrafo, que te enseñe trabajos suyos y procura contactar con alguna de las modelos con las que ha trabajado y te cuenten su experiencia. Hoy con el tema de las redes sociales y los grupos de TFCD, es muy fácil buscar esas referencias de otras personas.
-. Siempre que puedas firma un contrato, no temas preguntar por uno si el fotógrafo no te lo muestra. En función de su reacción podrás ver si es que normalmente no trabaja con ellos (te explicará por qué) o si se ve sorprendido y piensa “¡¡Coño!!. Esta niña no es tan ingenua como yo creía”.
-. No te dejes embaucar por las palabras del fotógrafo, guíate por las fotos que veas de su trabajo.
-. El fotógrafo, salvo muy contadas y específicas ocasiones, NO DEBE TOCARTE NUNCA, para eso está la maquilladora o la estilista. Aún así, si en alguna ocasión te toca para colocarte en una postura que no acaba de explicar muy bien, notarás al momento la profesionalidad con que lo hace.

Y nada más. Simplemente cuidaros de estos tiparracos, que los hay, y no dejes que un mierda como estos enturbie otras experiencias con fotógrafos profesionales. Una sesión de fotos bien realizada es toda una experiencia para la modelo, y si estás empezando en este mundo, cuando veas tus resultados y lo que un profesional es capaz de sacar de ti, vas a alucinar en colores.

Deja un comentario

error: Content is protected !!